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The Chicago Imagists y el poder de la ironía en el arte

A mediados de los años sesenta, la ciudad de Chicago fue incubadora de un grupo iconoclasta de jóvenes artistas. Colectivamente conocidos como The Imagists, se presentaron en oleadas sucesivas de exposiciones con apodos —Hairy Who, Notplussed Some, False Image y Marriage Chicago Style— que podrían haber sido de bandas de rock psicodélicas de la época. Relacionados con los primeros fenómenos internacionales del pop art, The Chicago Imagists crearon su extraño, maravilloso y personal discurso artístico. Variamente pugnaz, pueril, escatológico, gráfico, cómico y absurdo, este movimiento celebró una versión muy diferente del pop respecto al distante cool de Nueva York, Londres y Los Ángeles.

 

The Chicago Imagists

The Chicago Imagists

 

Si los artistas pop de Nueva York de esa misma época a menudo asumían una postura irónica y fría hacia esos temas de “cultura baja”, como cómics, estrellas de Hollywood y bienes de consumo, sus homólogos de Chicago adoraban tales musas, animadas e inanimadas, como personajes del circo y locos (incluyendo damas barbudas), banderas de carnaval, luces de neón, músicos de blues, juguetes antiguos y casi todas las permutaciones de las partes del cuerpo humano, desde los pechos colgantes hasta las narices grandes.

En 2014, la directora de Chicago Leslie Buchbinder realizó la película documental “Hairy Who and the Chicago Imagists” dedicada a la historia y los logros de estos grupos de artistas.

“Hairy Who and the Chicago Imagists” documenta ese periodo con secuencias de archivo elegidas cuidosamente y clipes de entrevistas con artistas supervivientes, críticos, coleccionistas y otros que alguna vez formaron parte de esa animada escena. Los entrevistados de Buchbinder señalan el estado de ánimo y el carácter de la era de los Imagists y el subversivo esprit de corps de sus artistas, sin olvidar su esprit de guerre descarado y rebelde ante la estética, las actitudes sociales y otras formas de oposición a la creatividad.

Como en gran parte de la historia cultural, la de los Imagists tiene un lugar físico que proporciona un punto de partida significativo. A finales de los años 50 y principios de los 60, el Hyde Park Art Center, ubicado a siete millas al sur del centro de Chicago, fue “un foco de no conformidad cultural”. En 1964, los artistas Jim Nutt y Gladys Nilsson, recién graduados por la School of the Art Institute of Chicago (SAIC), así como recién casados, aparecen con frecuencia en la película y señalan que, a principios de los 60, su ciudad no ofrecía un espacio para los artistas más jóvenes y tenía pocas galerías comerciales.

Sin embargo, el Hyde Park Art Center (“un espectáculo de fuegos artificiales que estallaban todo el tiempo”, tal y como dice el crítico local Dennis Adrian), bajo la dirección del artista y curador Don Baum, fue un lugar donde el nuevo fue bienvenido y celebrado. Nutt, Nilsson y sus colegas artistas Suellen Rocca, Art Green, Karl Wirsum y Jim Falconer se acercaron a Baum y le propusieron montar una exposición colectiva con sus pinturas, cuyas apariencias espontáneo-explosivas, temas y vibraciones ofrecían algo muy diferente a la angustia existencial y al emocional-psicológico Sturm und Drang de pintura relacionada con el expresionismo abstracto.

 

hairy who

Cinco artistas de Hairy Who en 1967. De izquierda a derecha, Karl Wirsum, Art Green, Gladys Nilsson, Suellen Rocca y Jim Nutt

 

Los seis artistas llamaron a su grupo “Hairy Who” porque un día algunos de ellos habían estado escuchando un programa de radio y, cuando su anfitrión se refería a un pintor llamado Harry, uno de ellos preguntó “Harry Who?”. La característica irreverencia del grupo convirtió “Harry” en ” Hairy” (peludo), y nació el colectivo. Los artistas presentaron exposiciones colectivas en el Hyde Park Art Center anualmente desde 1966 hasta 1968, produciendo cada vez un catálogo en forma de cómic como un homenaje a una de sus fuentes de inspiración más preciadas. A veces tapizaban las paredes de la galería con hojas impresas de linóleo con algunos motivos o exhibían en las vitrinas sus objetos favoritos encontrados en los mercadillos, ofreciendo a los espectadores una idea clara del material de origen que los había inspirado.

La pintora de Brooklyn Amy Sillman, que admira el arte de los Imagists y aparece en la película de Buchbinder, describe su propuesta originaria. Ellos estaban, señala, “marcados por situaciones artificiales, sexuales, bizarras, donde los órganos sexuales de todo tipo están por todas partes; están señalados, esbozados, saliendo de todos los lugares”. Su arte, afirma, era “muy promiscuo“.

Cuando los jóvenes artistas de Chicago se hicieron más famosos, los críticos empezaron a atacar. Afirmaron que los artistas de Hairy Who proponían “un arte de degradación, banalidad, perversión y desesperación sin forma”. El crítico Hilton Kramer, que escribía en el New York Times, habló de “una lamentable escasez de seria investigación estética” en las producciones de Hairy Who, mientras que el crítico John Canaday, en esa misma revista, parecía un poco más receptivo, señalando que “uno está dividido entre náuseas y admiración”.

 

Ed Paschke

Ed Paschke

 

En contraste con el Pop Art, Wirsum señala que pensaban en “ese objeto personalizado y único”. A veces, los “objetos” que se convirtieron en los sujetos de los Imagists eran las mujeres gordas, los hombres peludos y tatuados que atrajeron la atención de Ed Paschke y están presentes, con colores eléctricos, en sus pinturas finamente elaboradas. Jeff Koons, recordando su primer encuentro con las fotos maravillosamente grotescas de Paschke, dice: “cuando entré en el estudio de Ed fue algo como ¡Dios mío, esto es lo que tiene que ser inyectarse heroína!”.

Fuera de Chicago, los artistas de Hairy Who y Paschke eran los representantes más conocidos de la estética de los Imagists, así como Roger Brown. Como muchos de sus compañeros de Chicago, Brown visitó a menudo al artista negro Joseph Yoakum. Había sido influenciado profundamente en el SAIC por el artista y profesor Ray Yoshida, que había amasado una vasta y diversa colección de arte popular y tribal, objetos encontrados y obras de los Imagists. Después de su muerte en 2009, su colección fue dividida y donada a varias instituciones.

 

Roger Brown

Roger Brown

 

Brown desarrolló uno de los cuerpos más distintivos de las obras de los Imagists. En un clip de archivo comenta: “creo que las experiencias de la infancia quedan en la obra de un artista para siempre”. En sus trabajos se encuentran las líneas del horizonte que brillan intensamente, evocaciones a los fuegos del infierno y a los sermones del final del mundo que él había oído cuando era un adolescente. Los rascacielos de Brown a veces vibran o se doblan. A menudo, sus escenas y paisajes urbanos parecen misteriosamente inmóviles o sin aire, trayendo a la memoria la pintura “metafísica” de Giorgio de Chirico y las imágenes surrealistas que fueron influencias importantes en algunos de los Imagists y un anatema para los popsters de la costa este. Brown, como Yoshida, era un ávido coleccionista. Hoy en día, su arte y los objetos que llenaban su casa se encuentran en Roger Brown Study Collection en el interior de la SAIC.

 

David Leggett

David Leggett

 

La herencia de los Chicago Imagists no se ha perdido completamente. Jóvenes artistas como David Leggett tienen muchas relaciones con los temas propuestos por ese movimiento que invita a utilizar el humor para llevar al espectador a examinar de forma más atenta la realidad.

Riccardo Giamminola

Riccardo Giamminola

Autor at mirandoelarte
Crítico, periodista, comisario, blogger o simplemente locamente enamorado del arte. Arte no solo como placer estético, sino como espacio de confrontación e intercambio social y cultural.
Riccardo Giamminola

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