The Double

The Double: Claustrofobia Postmoderna

¿Quién no ha soñado alguna vez con tener un Doble? Pero, ¿que ocurriría si ese doble fuera un álter ego malvado que te hace la vida imposible?

Richard Ayoade dirige The Double, película basada en la novela homónima de Fiodor Dostoievski.  La historia nos pone en la piel de Simon (Jesse Eisenberg), una persona atrapada en las miserias de la vida moderna, totalmente ignorado en la oficina en la que trabaja, hasta el punto de que su presencia se vuelve imperceptible para el resto de sus compañeros. Es una persona triste, llena de frustraciones y miedos que se representan en la incapacidad de establecer conversación con la mujer a la que desea, Hannah (Mia Wasikowska), una compañera de trabajo y vecina.

Todo cambia el día en el que aparece en su vida una persona exactamente igual que él físicamente, pero totalmente opuesto en lo psicológico. Este doble, llamado James, resulta ser una persona carismática y todo un dandy con las mujeres.

Se nos presenta, entonces, una dicotomía clásica entre dos opuestos. Por un lado tenemos al bueno de Simon, que cumple con sus quehaceres diarios soportando la carga de sus frustraciones y, por otro, al carismático James, que con sus métodos rudos y poco éticos alcanza la simpatía de toda la oficina y va ascendiendo de posición.

Esta situación entra en conflicto cuando James se apropia poco a poco del trabajo de Simon en la empresa y del amor de Hannah, con la que empieza a mantener una relación, marcada por las infidelidades y la violencia de James.

 

Jesse Eisenberg y Mia Wasikowska en THE DOUBLE, una producción de Magnolia Pictures . Cortesía of Magnolia Pictures. Foto: Dean Rodgers

Jesse Eisenberg y Mia Wasikowska en THE DOUBLE, una producción de Magnolia Pictures . Cortesía de Magnolia Pictures. Foto: Dean Rodgers

 

En lo que respecta al guión, Ayoade parte de un recurso muy explotado en la historia del cine y que, a priori, carece de originalidad. Pero ahí es donde radica la excepcionalidad del director inglés. Partiendo de un argumento ‘desgastado’, construye una película original en sus formas y en su tratamiento. Haciendo gala de un humor ácido y sofisticado se erige un thriller desenfadado, que coquetea con las formas de los mind game films pero sin buscar la complejidad de estas y sin desubicar en ningún momento al espectador, de manera que puede seguir el hilo de los acontecimientos que van sucediendo.

Pero el gran atractivo del film lo encontramos en su ambientación. A través de unos escenarios con una gran carga simbólica y pictórica se nos introduce en un mundo frío y mecanizado, en el que las personas pierden su humanidad y parecen trabajar en pro de una gran maquinaria corporativa. El uso de una iluminación expresionista marcada por una tonalidad ocre nos transmite la realidad interior de Simon, una realidad angustiada y angosta, en la que todo parece estar fuera de lugar.  Esto da como resultado un espacio retro-futurista imposible de contextualizar en una fecha o lugar determinado y que, en cierta medida, resulta bastante distópico.

Es admirable el esfuerzo de Richard Ayoade, junto a Erik Wilson, su director de fotografía, para conseguir transmitir toda la claustrofobia del postmodernismo, presente en la novela de Dostoyevski y enjaular al espectador en la psique de Simon.

Acompaña a esto la banda sonora, compuesta por Andrew Hewitt y que no podría estar más acertada. A través de sonidos de máquinas de escribir, teclados, módem y maquinaria en general se construyen melodías repetitivas que constituyen piezas de pura ansiedad. Estas pistas más experimentales se combinan con canciones de corte más clásico en las que mediante el uso de pianos y violines se crea la tensión necesaria para suscitar la intriga en el espectador.

 

 

Todo esto constituye una de las películas independientes más interesantes del año. Un thriller en clave de humor y que por momentos nos remite a la obra de Wes Anderson. Pero es mucho más que eso. Richard Ayoade ha demostrado con sus dos únicas películas ser un cineasta excéntrico y muy interesante, con un estilo propio que se deshace de las ataduras de las grandes producciones y sus convencionalismos para ofrecernos películas sorprendentes. Veremos hacia qué caminos derivará su obra en futuras producciones.

 

Jesse Eisenberg en THE DOUBLE, una producción de Magnolia Pictures . Cortesía of Magnolia Pictures. Foto: Dean Rodgers

Jesse Eisenberg en THE DOUBLE, una producción de Magnolia Pictures . Cortesía de Magnolia Pictures. Foto: Dean Rodgers

 

Iván Moreno

Iván Moreno

Devoro acordes y vivo en el surco de un vinilo. Estudiante de Comunicación Audiovisual y apasionado del vídeo y la fotografía.
Iván Moreno

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