Vista de la Basílica de San Pedro, grabado de Piranesi, XVIII.

Los arquitectos de San Pedro

La evolución de las plantas y proyectos arquitectónicos de la Basílica de San Pedro es un tema poco tratado en conjunto pero que comprende momentos importantísimos de la historia del arte como el renacimiento temprano, el manierismo o el barroco, así como los más famosos artistas italianos de los siglos XVI y XVII: Bramante, Rafael o Miguel Ángel.

 

Antigua Basílica de San Pedro construida por Constantino en el siglo IV

Antigua Basílica de San Pedro construida por Constantino en el siglo IV.

 

La historia de la actual basílica comienza con el papa Julio II, que se consideraba a sí mismo como el gran renovador de la Iglesia. Desde 1503 quiso desechar la basílica constantiniana del IV y sustituirla por un templo mayor, así que se lo encarga a Bramante. Existen muy pocos planos de su proyecto, pero sabemos que cambió la planta basilical del templo antiguo por una planta centralizada, o de cruz griega, que remite directamente al «martyrium» clásico. Los cuatro brazos se cerraban con bóvedas de cañón, cada uno de ellos contaba con un ábside y una puerta. Lo más destacado era una gran cúpula central sobre un alto tambor con una hermosa columnata exterior, en los ángulos situó cuatro cúpulas más pequeñas para compensar los empujes producidos por la gran cúpula central, una solución al modo bizantino, y por último el proyecto se remataba con cuatro torres en las esquinas.

En 1514 muere Bramante y la dirección de las obras pasa a las manos del arquitecto y pintor Rafael, recomendado por el propio Bramante. León X le encargó continuar las obras y cambiar la planta centralizada por una planta de cruz latina. Así, Rafael, con la ayuda de su arquitecto adjunto Baldassare Peruzzi, hizo un proyecto en el que añadió tres naves al crucero bramantesco, disminuyó el tamaño de la cúpula y agregó un deambulatorio. En 1520 muere Rafael sin haber empezado las obras. León X encargó entonces a Giuliano de Sangallo proyectar una planta de cruz latina y más tarde su sobrino Antonio de Sangallo el joven, que también fue director de las obras, diseñó otro proyecto de planta basilical que mantenía muchos elementos bramantescos aunque las altas torres que ideó recordaban más al «westwerk» alemán que al «martyrium» romano. Ninguno de los proyectos de los Sangallo llegó a empezarse ya que en esta época tuvo lugar el Saco de Roma por Carlos V (1527-1528). Los trabajos en San Pedro durante estos años se desarrollaron muy lentamente; además, desde la publicación de las Tesis de Lutero en 1517, muchos territorios de Centroeuropa se negaban a pagar por las bulas y con ello se disponía de menos dinero para las obras.

 

Proyecto de Bramante (izquierda) y proyecto de Rafael (derecha)

Proyecto de Bramante (izquierda) y proyecto de Rafael (derecha).

 

En 1546 muere Antonio de Sangallo y el papa Pablo III pone a Giulio Romano al frente de todo el proyecto. Este muere unos meses más tarde y el encargo llega a manos de un ya anciano Miguel Ángel. Este rechazó la idea de una planta basilical encargada por León X y proyectada por los Sangallo, y volvió al esquema de Bramante: una planta centralizada, sencilla y de majestuosidad clásica. Las obras fueron avanzando más rápidamente sobre todo gracias al dinero que la corona española aportaba de sus conquistas en América. En el proyecto de Miguel Ángel el templo tendría una sola entrada, unos pilares centrales más grandes y robustos para sostener la grandiosa cúpula (son famosos sus 42 metros de diámetro) con un alto tambor sin la columnata ideada por Bramante; también aplicó el sistema de equilibrio bizantino con cuatro cúpulas menores junto a los pilares. Durante unos años Miguel Ángel contó con el español Juan Bautista de Toledo como segundo arquitecto, que en 1559 fue llamado por  Felipe II para trazar el Monasterio de El Escorial.

En 1564 muere Miguel Ángel y su alumno Jacopo Vignola toma las riendas de las obras. Durante el tiempo que estuvo se construyeron las dos cúpulas menores cercanas a la actual cabecera, las dos restantes no llegaron a hacerse por el cambio posterior a planta basilical. Vignola muere en 1573 y Sixto V encarga a su alumno Giacomo della Porta continuar las obras según el proyecto de Miguel Ángel sin modificar nada. Este, en colaboración con Domenico Fontana, construyó la enorme cúpula central desde 1588 hasta 1590, con un ligero ajuste técnico: el peralte que Miguel Ángel calculó para la cúpula tuvo que ser aumentado para mejorar la estabilidad del conjunto, mérito que pocas veces se reconoce a Giacomo della Porta.

 

Proyecto de Miguel Ángel (izquierda) y proyecto de Maderno (derecha)

Proyecto de Miguel Ángel (izquierda) y proyecto de Maderno (derecha).

 

Tras la muerte de della Porta, en 1603 Carlo Maderno es nombrado superintendente de la fábrica de San Pedro, pero no se continuaron las obras hasta que en 1607 fue elegido el proyecto de Maderno por concurso. Durante esos años se sucedieron interminables debates entre los partidarios de la planta centralizada y los de la planta basilical. Finalmente, el papa Pablo V se decidió por la segunda opción eligiendo la propuesta post-tridentina de Maderno. El arquitecto trató la obra con el mayor respeto al diseño de Miguel Ángel, pero aun así no pudo evitar el problema creado por la adición de tres naves de tres tramos a los pies: la cúpula que iba a quedar destacada sobre la fachada ahora no se veía desde el exterior. De cualquier forma Maderno hizo todo el esfuerzo para aminorar el desajuste entre la concepción de San Pedro como monumento simbólico clásico diseñado por Miguel Ángel, en línea con el proyecto de Bramante, y su modificación como iglesia de la Contrarreforma como lugar de culto y reunión de fieles vuelto hacia la ciudad.

Lucía Ramos Martín

Lucía Ramos Martín

La búsqueda de la belleza ha marcado toda mi existencia, por eso estudié Historia del Arte y por eso escribo sobre arte, para disfrutar de él compartiéndolo.
Lucía Ramos Martín

Latest posts by Lucía Ramos Martín (see all)

1 comentario

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *