Emil Nolde, "Hombre y mujer", 1910.

Emil Nolde: El expresionista nazi

Emil Hansen nació en 1867 en Nolde, una pequeña aldea situada en la frontera entre Dinamarca y Alemania por la que cambió su apellido. Comenzó en el mundo artístico como aprendiz de un fabricante de muebles al mismo tiempo que estudiaba en una escuela de arte. Estuvo en Suiza impartiendo clases de dibujo, vivió en Múnich y un tiempo en París, donde asistió a la Académie Julian y conoció la obra de Gauguin y van Gogh. Estaba al día de los movimientos artísticos contemporáneos. En París también mantuvo contacto con varios artistas, entre ellos Manet. Pero era un hombre solitario, introspectivo, con tendencia al aislamiento, tal vez por ello no duró mucho en los grupos a los que perteneció (Die Brüke o la Neue Sezession). En el museo etnológico de Berlín estudió las máscaras africanas, el arte egipcio y el chino, elementos que le influirán poderosamente.

 

Emil Nolde, "Naturaleza muerta con máscaras III", 1911.

Emil Nolde, “Naturaleza muerta con máscaras III”, 1911.

 

Desarrolló un expresionismo de colores intensos y muy contrastados que expresan el mundo interior y el estado de ánimo del artista, con pinceladas violentas y empastadas, con formas distorsionadas y esquemáticas con influencia del primitivismo. Todo ello tiene como resultado una formidable fuerza expresiva que en 1907 provoca que los componentes del grupo expresionista Die Brüke o El Puente le invitaran a unirse a ellos. Dos años más tarde, por diferencias estilísticas y de temperamento, Nolde abandonó el grupo. Continuó en solitario una pintura primitivista llena de color que mostraba el lado oscuro de la conciencia humana, con protagonismo de lo trágico, lo antisocial, lo degradado y lo marginal. En 1913, como también hizo Gauguin, realizó un largo viaje por Asia. Durante este viaje, Nolde no pintó muchos óleos pero sí tomó muchas ideas en acuarelas y obras en pastel para futuras composiciones. En este viaje aumenta su gusto por lo primitivo: las máscaras, el exotismo, las comunidades indígenas y los colores vivos.

 

Emil Nolde, "Jóvenes en Papúa", 1914.

Emil Nolde, “Jóvenes en Papúa”, 1914.

 

De vuelta en Europa, Nolde espera grandes cosas del nazismo, pero, a pesar de su apoyo público a Hitler y a su ideología, fue incluido en la lista de pintores de obras perseguidas y se le consideró un artista “degenerando” como tantos otros de las vanguardias. Paradójicamente fue el artista que más sufrió la intransigencia nazi a pesar de ser partidario del régimen. Desde 1937, año en el que Hitler firmó un decreto de persecución del llamado “arte degenerado”, se le confiscaron más obras que a ningún otro artista y en 1941 se le prohibió pintar, incluso en privado. Por supuesto Nolde no obedeció, y tras la prohibición creó una serie de más de mil acuarelas que él llamó Pinturas no pintadas. Además, en 1937 se celebró la famosa exposición “Arte degenerado” en Munich ideada por Goebbels con más de 600 obras vanguardistas, con el objetivo de ridiculizar el arte moderno y hacer propaganda política. En la muestra había obras de Chagall, Klee, Ernst, Munch, Kirchner, Marc y, por supuesto, Nolde. Se calcula que alrededor de 19.000 obras de “Arte degenerado” confiscadas por los nazis siguen desaparecidas y se sabe que otras 5.000, aproximadamente, fueron quemadas en 1939.

 

Emil Nolde, "Público en el cabaret", 1911.

Emil Nolde, “Público en el cabaret”, 1911.

 

Emil Nolde pintó muchos temas diferentes: retrató la decadencia de la burguesía alemana mientras vivió en Berlín con los cabarets y las luces de la ciudad, pintó escenas exóticas resultado de su viaje por Asia, hizo series de escenas bíblicas muy personales, y también paisajes y marinas. Pero sus obras más importantes y de mayor calidad son las puramente expresionistas anteriores a la Gran Guerra. Son escenas inquietantes con personajes a veces amenazadores, con miradas desafiantes e intimidatoria, cuyos rostros remiten a la máscara africana que revela con gran crudeza las emociones más duras. Esta apasionada expresión nace de la violenta y desordenada aplicación del color, que se desliga del realismo visual para tener un valor propio unido a la emoción del artista y a su expresión personal.

 

Emil Nolde, "La Señora T. con un collar rojo", 1930.

Emil Nolde, “La Señora T. con un collar rojo”, 1930.

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, su arte volvió a ser reconocido pero siendo ya una sombra del pasado. En 1951 participó en la Bienale de Venecia y en la Documenta de Kassel de 1955. Al año siguiente murió en su casa de Seebüll, Alemania.

Lucía Ramos Martín

Lucía Ramos Martín

La búsqueda de la belleza ha marcado toda mi existencia, por eso estudié Historia del Arte y por eso escribo sobre arte, para disfrutar de él compartiéndolo.
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