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Jairo Pinilla, el director en su laberinto

John Waters, Roger Corman o John Carpenter han sido de los grandes directores que auspician el formato serie B en el mundo del cine. Figuras como Quentin Tarantino o Robert Rodríguez, enmarcados en producciones más comerciales (aunque esto es debatible), intentan constantemente rendirle homenaje a éstos en sus películas. Latinoamérica no ha sido la excepción para que algunos directores intenten plasmar sus ideas en este formato. Este es el caso del maestro del cine de serie B latinoamericano, el director colombiano Jairo Pinilla Téllez, un realizador cuyas películas se han convertido, entre los cinéfilos, en piezas de culto.

Muchos han sido los calificativos que se le han otorgado. Para algunos es el Hitchcock colombiano; para otros, como el festival Buenos Aires Rojo Sangre, el Ed Wood criollo. Para él, simplemente es Jairo Pinilla Téllez, “a mí no me gusta copiarme. No, porque si ya lo hizo fulano, pues él es fulano. A mí me gusta ser original”.

 

primer plano Jairo Pinilla

Jairo Pinilla
Fotografía: Santiago Mesa.

 

De setenta y un años, nariz aguileña, con voz ronca de locutor de radio y cabello peinado hacia atrás con gomina, Pinilla recuerda a esas figuras del cine y el rockabilly de carreras de autos y chamarras de cuero. Nació en Cali, una ciudad del Pacífico colombiano, pero fue criado en la fría ciudad de Bogotá. Pinilla ha dedicado prácticamente toda su vida al cine. Cuenta con más de cincuenta películas entre cortos y largometrajes y es, sin lugar a dudas, el padre del suspenso y el terror en Colombia.

Su primer largometraje, “Funeral Siniestro” (1977), rompió récords en taquilla. El día de su lanzamiento fue un fracaso total, pero al tercer día las salas se atiborraron de gente. Las filas para entrar a los teatros se extendían por varias cuadras.

Para Pinilla, la película por sí sola triunfó y conquistó el corazón de los espectadores. Para expertos como Augusto Bernal, director de la escuela de cine de Bogotá Black María, se trató de que se agotaron las entradas de las demás funciones, como El Patrullero 777 de Cantinflas y el Corsario Negro, por lo que las personas entraron a ver su película y les gustó tanto que rápidamente se corrió la voz, lo que la mantuvo en cartelera durante más de cuatro meses.

 

Cartel película Funeral Siniestro

Cartel de la película “Funeral Siniestro”, de Jairo Pinilla

 

Jairo es ingeniero electrónico de profesión, y fue una especialización que hizo en México para aprender a arreglar computadoras electromecánicas lo que lo llevó al mundo del cine. En dicha especialización, los fines de semana que tenía libres los dedicaba a visitar los estudios de cine de Churubusco, en una época de bonanza del cine mexicano. La curiosidad innata de Pinilla y su personalidad extrovertida le permitieron hacer amistades con varios de los actores, productores y técnicos que trabajaban en el estudio, donde le abrieron las puertas y comenzó a aprender todo lo relativo a la producción cinematográfica. Gracias a la facilidad con la que escribe historias, al regresar a Colombia comenzó a realizar pequeños filminutos y puestas en escena con amigos suyos haciendo de actores.

 

cartel área maldita

Cartel de la película “Área Maldita”, de Jairo Pinilla.

 

Lo que comenzó como un pasatiempo terminó siendo su estilo de vida. Su personalidad siempre lo ha incitado a ponerse tareas más difíciles e innovadoras, por eso sus películas están repletas de efectos especiales que aún hoy en día son únicos y que eran realizados de manera artesanal. Películas detectivescas como “Área Maldita” (1980), la cual fue hecha durante el bum de la bonanza marimbera (el primer auge del narcotráfico de marihuana al norte de Colombia durante los años 70 y 80), que trata sobre una serpiente que persigue y mata a las personas que fuman marihuana en una plantación. En las escenas de tiroteos se utilizaron armas y munición de verdad y aparece una serpiente real en varias escenas. O películas como “Triángulo de Oro (La Isla Fantasma)” (1984), que contó con la actuación de la reina de belleza del Amazonas de ese año y fue grabada en el Canal de Panamá, con peleas de artes marciales y doblada al inglés.

“Es que en Colombia no hay empresas, como en Estados Unidos, que se dediquen a fabricar armas de mentira para las películas, así que lo intentamos con balas de salva, pero la ametralladora se nos trababa, por lo que nos tocó utilizar balas de verdad y dispararle a un saco de arena mientras todo el mundo se tiraba al suelo”.

 

Cartel película "27 Horas con la Muerte" de Jairo Pinilla

Cartel película “27 Horas con la Muerte” de Jairo Pinilla

 

Si bien se le conoce por ser el pionero del cine de terror, para muchos expertos su producción está ligada más a los géneros del terror psicológico, el suspenso, el thriller e inclusive la psicotrónica.

Por otro lado, Jairo Pinilla siempre fue un rebelde. Para Rodrigo Duarte, director del festival Zinema Zombie Festuno de los festivales de cine más importantes que tiene Bogotá y que se especializa en el cine de terror y fantasía, una especie de Sitges colombiano—, se trata de “un maestro del cine colombiano, que le aportó ese espíritu que tiene el cine de serie B. Siempre fue un paso por delante y siempre hizo lo que quiso hacer, sin tratar de complacer a nadie ni ser políticamente correcto. La gente, cuando se enfrenta a sus películas, porque más que verlas es enfrentarse, siempre queda atónita”.

Su primer round con el establecimiento fue con la presentación de “Funeral Siniestro”, ya que la Junta de Clasificación (un grupo de “expertos” que decidían qué película se podía o no proyectar en Colombia) le negó su proyección porque la consideraba inmoral. La trama de la película giraba en torno a una niña que cuidaba a un difunto. Ante este hecho, él se defendió diciendo “es más absurdo que ustedes aprueben películas de un hombre que puede volar, cuando el único que puede volar es Dios”, refiriéndose a Superman. Ese primer round lo ganó, pero casi diez años después perdería el segundo round y con éste la batalla.

En 1984 le pidió a FOCINE (entidad encargada de fomentar el cine en Colombia) un préstamo para realizar su obra más ambiciosa, “Triángulo de Oro (La Isla Fantasma)”. Sin embargo, a Jairo se le ocurrió la idea de grabar la misma película dos veces, una en español y otra en inglés, para así poder comercializarla, lo cual no le gustó a FOCINE porque le abrieron un proceso de peculado por haber utilizado el dinero para hacer dos películas y no una. Le embargaron todo su material y patrimonio hasta la fecha, condenándolo a la marginalidad. Desde ese pleito con FOCINE no volvió a figurar en las altas esferas del cine colombiano, y fue desapareciendo hasta el punto que inclusive se creía había muerto. Sin embargo, Pinilla continuó haciendo cine, pero más casero, documentales y de pequeña envergadura.

“Triángulo de Oro (La Isla Fantasma)”, su obra culmine pero su maldición, tuvo un gran éxito en taquilla y en Argentina logró vencer a James Bond, A View to Kill (Panorama para Matar) con Roger Moore.

 

Cartel Triángulo de Oro

Cartel de la película “Triángulo de Oro”, de Jairo Pinilla

 

¿Por qué el terror y no otro género? “Me fui por el cine de terror porque la gente es masoquista. Cuando estuve en Ecuador, pregunté a todos ‘traigo una que se llama Inocente Plegaria y tengo otra que se llama Un Pacto con el Diablo, ¿cuál quieren que les presente?’ Y todo el mundo gritó ‘¡Un pacto con el Diablo!’”.

Como la mayoría de referentes del cine de género y serie B, Pinilla no ha tenido el reconocimiento que merece, aunque eso a él no parece importarle. “No tengo un peso, no tengo en qué caerme muerto, pero voy a hacer cine”. Ese es su lema. Si bien sus películas no son fáciles de conseguir, eso genera un halo de mayor misticismo alrededor de su figura.

No obstante, cineastas de mayor renombre como Luis Ospina expresan un aprecio profundo por Jairo Pinilla. Durante el homenaje que se le realizó a Ospina en el cierre del Zinema Zombie Fest 2015, parte de su discurso estuvo dedicado a Pinilla como “la inspiración de todos y un hombre que merece mayor reconocimiento”. El desinterés del público en general por establecer una relación más allá de sus películas, es decir, de realizar un análisis más profundo y valioso sobre su obra, han convertido la imagen de Jairo Pinilla en algo kitsch; “siempre se le ha pasado por encima al director”, afirma Rodrigo Duarte. 

Pinilla ha sido rescatado varias veces por diferentes iniciativas de cineastas más jóvenes que ven en él una figura de culto. El director de “El Abrazo de la Serpiente” y nominado al Óscar por Colombia, Ciro Guerra, realizó un documental sobre él en el año 2006, “Documental Siniestro: Jairo Pinilla, Cineasta Colombiano”. Más recientemente fue invitado a la versión del año 2013 del festival de Sitges en Catalunya —el festival de cine de terror y fantasía más importante del mundo— donde se realizó una retrospectiva de su obra, siendo el primer director colombiano en la historia en recibir este honor en un festival de clase A.

 

Jairo Pinilla en el estudio de grabación de su apartamento. Fotograma programa "En Órbita".

Jairo Pinilla en el estudio de grabación de su apartamento.
Fotograma del programa “En Órbita”.

 

En la actualidad, a Pinilla se le metió en la cabeza otra empresa difícil de llevar a cabo, como si recordara las viejas épocas cuando se mataba haciendo los efectos de serpientes venenosas y balas de verdad. Pinilla quiere hacer la primera película colombiana en 3D. Lleva trabajando desde el 2010 en este proyecto. Es como si cuantas más dificultades se presentaran, más ganas tuviera de grabar. Tal vez esa pinta de rockero de película de James Dean no sea gratuita. La historia la resume en “una influencia satánica a través del internet”.

Si logra lanzar esta película y no resulta ser otro de esos tantos proyectos suyos que se han ahogado con los años, la gente podrá volver a escoger entre sacar a este director de su laberinto o seguir dejándolo solo recordando las historias de sus glorias pasadas.

Federico Gutiérrez García

Federico Gutiérrez García

Periodista y estudiante de Ciencias políticas. Amante del cine, la música, la literatura, lo errático e irreverente.
Federico Gutiérrez García

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